Si hay un solo producto que realmente previene el envejecimiento prematuro, las manchas y el daño acumulativo en la piel, es el protector solar. No es el sérum de moda ni la crema más cara. Es el FPS que te ponés (o no) cada mañana.
El FPS solo mide protección contra UVB. Para saber si protege contra UVA, buscá el sello PA++++ o el logo del círculo UVA en el envase.
La regla de los dos dedos funciona bien: dos líneas de producto a lo largo de los dedos índice y mayor. La mayoría de la gente aplica la mitad de lo necesario, lo que reduce la protección real a un tercio del FPS indicado.
Los filtros químicos absorben la radiación UV y la convierten en calor. Los minerales (óxido de zinc, dióxido de titanio) la reflejan. Ninguno es inherentemente mejor — depende de tu tipo de piel. Para pieles sensibles o con rosácea, los minerales suelen irritar menos.