La vitamina C es uno de los activos más buscados en skincare. También es uno de los más confusos: hay al menos 7 formas diferentes en el mercado y cada marca usa una distinta sin necesariamente explicar por qué. Esta guía te ayuda a elegir.
Las dos categorías principales
1. Ácido L-ascórbico (vitamina C pura)
- La forma con mayor evidencia clínica
- Más potente
- Inestable, se oxida con aire y luz
- Requiere pH bajo (3-3.5)
- Más irritante
2. Derivados estables (etil VC, MAP, SAP, ascorbyl glucoside, etc.)
- Más estables
- Menos irritantes
- Eficacia menor pero respetable
- pH neutro
- Mejor tolerados
Ácido L-ascórbico: el gold standard
El L-ascórbico tiene la mayor base de evidencia clínica. Estudios muestran:
- Inhibición de tirosinasa (efecto despigmentante)
- Estimulación de síntesis de colágeno
- Acción antioxidante potente
- Sinergia comprobada con SPF
Concentración óptima: 10-20%. Por debajo del 8%, la eficacia es marginal. Por encima del 20%, el rendimiento es marginal y aumenta la irritación.
Cuándo elegirlo: piel adaptada, sin sensibilidad, con manchas marcadas o foco anti-age. Quien busca el resultado más potente.
Problema clave: estabilidad. Al contacto con aire, luz o calor, se oxida. Cuando se oxida cambia de color (de transparente a naranja oscuro) y deja de funcionar.