El ácido kójico es un metabolito producido por hongos del género Aspergillus durante la fermentación —se aisló originalmente del proceso de elaboración del sake. Es uno de los inhibidores de tirosinasa con más evidencia dentro de la cosmética.
Qué hace
- Inhibe la tirosinasa por quelación del cobre: la tirosinasa necesita cobre en su sitio activo para funcionar. El kójico lo secuestra y la enzima queda inoperante. Es un mecanismo distinto al de la arbutina, que compite por el sitio de unión.
- Actúa sobre pigmento en formación: no sobre el ya depositado.
- Antioxidante moderado: aporte secundario.
- Antibacteriano leve.
Su punto débil
Es inestable. Se oxida con la luz y el aire, y el producto vira a marrón —el mismo problema del ácido ascórbico puro. Si tu sérum de kójico cambió de color, ya perdió parte de su eficacia.
Por eso conviene: envase opaco, preferentemente airless, y respetar el PAO.
Existe el dipalmitato de kójico, un derivado más estable, aunque con conversión menos eficiente. El intercambio de siempre.
Concentración
- 1-2%: el rango habitual en cosmética. En varios mercados hay límites regulatorios en torno al 1%.
Cómo usarlo
- Noche, preferentemente: es sensible a la luz.
- Con protector solar de día, sin excepción. Vale para cualquier despigmentante.
- 8 a 12 semanas para evaluar.
- Empezar con frecuencia baja si tu piel es sensible: puede irritar más que la arbutina.
Con qué se combina
- Alfa-arbutina: inhiben tirosinasa por vías distintas. Buena combinación.
- Niacinamida: frena el traspaso del pigmento. Otro punto de la cadena.
- Ácido tranexámico: útil sobre melasma.
- Exfoliantes suaves como el mandélico: dispersan el pigmento ya depositado.
Cuándo tener cuidado
Tiene mayor potencial de sensibilización que otros despigmentantes: hay reportes de dermatitis de contacto con uso prolongado. Si aparece rojez o picazón, suspender.
En melasma, que es una condición con componente hormonal y vascular, conviene abordaje profesional: el kójico ayuda pero rara vez alcanza solo.